La vigorizante sensación de ganar en el póker
Lea en este artículo una compilación de experiencias que conlleva la agradable sensación de ganar en el póker
Artículo escrito por Jovan Hackman
Domingo, Agosto 16, 2009
«Comparo mi mano con las otras y, un segundo después, me doy cuenta de que ¡Yo gané, la mía es la mejor de todas! La emoción que estaba conteniendo ahora es alegría y satisfacción de haber ganado»
Así es como narran algunos jugadores lo que significa la sensación de ganar. Y es aún más grande cuanto más jugadores hay en la mesa… y si se ha blofeado, entonces la alegría lleva algo de malicia (y es cuando hay que saber actuar… y actuar bien, como si nuestra mano era en verdad tan buena como grande nuestra apuesta ;)
Las altas y las bajas van y vienen durante toda la partida. «Algunas veces la suerte trae subidas tan altas y bajadas tan profundas, que una montaña rusa las envidiaría» dijo alguna vez un jugador profesional. También influye si hemos estado perdiendo, pues al lograr una buena victoria, la sensación de ganar nos compensa nuestras ansias y nos devuelve la esperanza de recuperarnos; y si hemos estado llevándonos muchas fichas, es la euforia la que a veces nos gana a nosotros.
Aunque esta satisfacción de ganar es importante, también lo es la socialización real o virtual con viejos amigos o nuevas amistades. Tampoco hay que olvidar que el póker es más juego que competencia y más camaradería que rivalidad.
Por otro lado, hay que tener en cuenta que está bien alegrarse, aunque no tanto que nos altere en las manos que aún quedan, pues es bien sabido -hasta por estudios científicos- que con la sensación de ganar también generamos más hormona adrenalina, con todos los efectos secundarios que trae; de ahí que debemos saber controlar sus efectos, para jugar más ecuánimes.
Además de la satisfacción de ganar, otros se divierten pensando qué comprarían con lo recién ganado, y a otros les entusiasta más ganarles a los más experimentados. Todas estas vivencias son las que nadie puede quitarnos y que también confieren a este juego esa sensación de libertad y bienestar que le son características.
Y hasta las que hemos estado “a punto de ganar” traen alguna satisfacción de ganar, aunque técnicamente hayamos perdido, de acuerdo a la revista científica “Neutrón”. Otra cosa que nos advierte la revista es que la adrenalina es adictiva y que tampoco debe de usarse como un mero escape a un estado de ánimo algo bajo.
Lo mejor de la adrenalina es que hace que nuestra sangre fluya en mayor cantidad hacia la cabeza, aumentando tanto nuestra concentración como nuestra posibilidad de ganar; y si lo logramos, a veces esta sensación de ganar es tan grande –como cuando con poca pasta hemos logrado el avance a otro “satélite”- que hasta llegamos a explotar de alegría en la última mano de la partida o del torneo.